*PUSHKAR, CIUDAD SAGRADA

Más que una religión, el hinduismo es un modo de vivir. No se limita a la ejecución de ciertos ritos o a la visita periódica de algún templo próximo. Desde el nacimiento hasta la muerte todos los quehaceres cotidianos, el día a día, el paso del tiempo, sus acciones y sus consecuencias, sus ideas y sus sentimientos se ven envueltos de una religiosidad y una espiritualidad que orienta sus vidas. En otras palabras, para los hinduistas, la religión no esotra cosa que la vida misma. Una religión que surgió espontáneamente. Una religión que no necesitó de la intercesión de profeta alguno. Una religión que es el resultado de una enorme variedad de cultos con infinidad de divinidades surgidas de formidables leyendas transmitidas de generación en generación y, por lo tanto, cambiantes de una zona a otra de la India. El hinduismo es, en consecuencia, una religión tremendamente tolerante con los rituales y las distintas representaciones que de los dioses y diosas se hacen en una y otra parte del subcontinente indio. No obstante los hindúes aceptan a todos, pero para rendir culto eligen al que siempre ha sido el dios favorito de la familia. Es a él a quien lloran sus desgracias y hacen sus súplicas y ofrendas. Hindúes, musulmanes, cristianos, sij y muchas otras religiones conviven día a día en este gigantesco y hospitalario país. La religión inunda e impregna cada rincón de la India y este es el motivo por el que se le conoce como tierra sagrada y, en ocasiones, como tierra del paraíso.

A unos 11 kilómetros al noroeste de Ajmer se encuentra la ciudad sagrada de Pushkar (Rajasthan) a la que diariamente llegan multitud de peregrinos procedentes de los más extremos y alejados lugares del país. Desde la antigüedad, Pushkar es una de las principales metas de peregrinación para los hinduistas, ya que allí se encuentra el único gran templo dedicado a Brahma de toda la India. En el trayecto por carretera los vehículos deben circular con muchísima precaución ya que durante todo el recorrido se ven obligados a sortear a los cientos de peregrinos que ocupan la carretera, bien caminando o bien acampados a sus orillas. La ciudad recibe el nombre de Pushkar (Flor de Loto) por su ubicación a orillas del lago cuyo nombre, a su vez, procede de una leyenda relacionada con el dios hinduista de la creación. Se dice que el lago Pushkar surgió de una flor de loto caída de las manos de Brahma; bañarse en sus aguas sagradas purifica y perdona cualquier falta cometida.
El olor a curry y otras especias impregna las estrechas calles de Pushkar donde se amontonan coloridos puestos de comida y bebida. Nubes de niños se agolpan allí donde hay un turista para pedirle unas monedas o que les compre alguna pieza de fruta. Una enorme cantidad de personas mutiladas en piernas o brazos, con deformidades que jamás antes habías imaginado, y que ellos exagerarán, se acercarán para que les ayudes con lo que puedas a cambio de unas bendiciones. Así, entre el bullicioso ir y venir de turistas y lugareños, descubrimos a un personaje que bien podría haber salido de alguna de aquellas novelas de Salgari. El Sadhu es un hombre santo, un asceta ambulante. En grupos de dos o tres, a veces solos, con su típico ropaje color ocre o blanco, un bastón en una mano y un cuenco de cobre en la otra, recorren los principales centros de peregrinación del país por más alejados que estén. Son hombres muy respetados a los que, en muchas ocasiones, la gente se aproxima para pedir consejo. Pero no hay que dejarse engañar. Muchos de los que encontrareis en los lugares turísticos son puros reclamos para el visitante extranjero. Profesionales que han descubierto lo exótica que resulta su apariencia para los turistas curiosos con ganas de tomar una fotografía única y original.
Es una delicia recorrer las calles de esta ciudad. En cada rincón, en cada casa existe un personaje o una situación dignos de ser contemplados durante horas. Vacas, cabras, cerdos y monos (por cierto, un tanto agresivos) se mezclan entre las personas como uno más. Pushkar fue también lugar de encuentro de los hippies de los años setenta, y aun quedan vestigios de aquella época; El Hotel Rainbow, el hotel Pink Floyd y muchos jóvenes hippies de entonces, que en su momento quedaron cautivados por la ciudad sagrada de Pushkar, allí se quedaron viviendo de un pequeño puesto de artesanía y ahora nos recuerdan, con algunos años más, que aquel importante movimiento social y político fue para algunos una moda pasajera, pero no para ellos.
Cuando crees que ya lo has visto todo, es cuando te das cuenta de que aun no has visto nada en la ciudad sagrada.
La ciudad de Pushkar se sitúa en la orilla norte del lago del mismo nombre. Las orillas del lago son una sucesión de ghats (hacen un total de 52), las escalinatas que se sumergen en las aguas del lago y en las que se realizan las abluciones. Al tratarse de un lugar sagrado, una vez llegas allí debes descalzarte en un radio de 50 metros de los ghats y no fumar ni hacer fotografías. Aun no te has quitado el segundo zapato cuando un hombre ya te ha cogido del brazo para llevarte a orillas del lago y empezar a darte las indicaciones oportunas para que realices tus peticiones y seas bendecido por Brahma. Se presentará como un hombre santo y mientras te unge con el agua sagrada y haces ofrendas de frutos y flores al lago, pedirás por la salud de tus padres y hermanos, por tus familiares y amigos, por los vivos y por los muertos, nombrarás a todos ellos uno a uno y, por cada uno de ellos, ofrecerás al hombre santo un donativo y…. En fin, solo me queda desearte que no pertenezcas a una familia numerosa.
No olvides finalizar la visita contemplando la puesta de sol desde uno de los ghat. Dos hermosas colinas se dibujan en el horizonte reflejándose en las tranquilas aguas de la flor de loto.

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2 respuestas a *PUSHKAR, CIUDAD SAGRADA

  1. ANA dijo:

    Un sitio donde, aunque me parece interesante no podría viajar, primero por el olor y segundo porque tengo una familia muuuuuuuuuuuy numerosa.

  2. Pepa dijo:

    Hace unos 10 años yo estuve allí, y ahora, gracias a tu forma de describir Pushkar revivo maravillosos recuerdos….
    Me ha encantado.

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