*Ait Benhaddou, la ciudad perdida. Kasbahs de Marruecos.

Un hombre bueno, un hombre del desierto, un berebere, uno de esos nómadas que viven con su hogar a lomos de un dromedario,… me contó una vez una historia. La historia de una ciudad fantasma,
una ciudad perdida en el desierto. Un fantástico lugar que nació en mitad de la nada para dar vida a un pueblo próspero. Entre ardientes dunas de arena y tierras rojizas, la vida se abrió paso en un lugar que, aun hoy, sorprende a quien lo visita.

Entre la bulliciosa ciudad de Marrakech y el solitario desierto del Sáhara, se encuentra una vasta extensión de arenas ardientes y enrojecidas por el implacable Sol. La provincia de Ouarzazate es un paraje yermo, penitencia de nómadas y bereberes, que recorrían en caravana y a lomos de dromedario las interminables rutas comerciales.

En medio de este desolador paisaje, una tierra bendecida con el regalo del agua procedente del deshielo del Alto Atlas, se alza como un espejismo frente a los extenuados viajeros. Un oasis de vida,… y coronando una cima de más de 100 metros de altitud, rodeando un tranquilo poblado, se impone la visión entre fantasmagórica y real, de una enorme fortaleza que surge del ocre de la montaña.

El alcázar de Ait Benhaddou es una de las Kasbahs mejor conservadas de todo el Alto Atlas. Encaramado en lo alto de una montaña y construido con barro y paja, durante siglos a observado el paso del tiempo permaneciendo a cubierto y bien defendido por la impresionante fortificación que le rodea y protege con sus altos muros defensivos, preservando así la vida de todo un pueblo.

Un laberinto de estrechas callejuelas se abre camino entre pequeñas casas de barro, guarniciones, establos, graneros,…

A pesar de la fragilidad del barro con el que fue construida y de las cicatrices que la erosión y el paso del tiempo han dejado en su estructura, esta espectacular fortificación imprime en el visitante la sensación de encontrarse ante una invencible e inexpugnable ciudad.

Visitar Ait Benhaddou se ha convertido hoy en toda una aventura que alimenta la imaginación del visitante. Es fácil y gratificante imaginar cómo fue en un pasado, la vida de sus habitantes, la llegada de las caravanas bereberes, los momentos en los que, desde sus murallas, se defendían del ataque de asaltantes extraños que les mantenían sitiados.

Tanto es así que, la industria cinematográfica se ha dejado seducir también por este lugar encantado. “Lawrence de Arabia”“Gladiator”“La última tentación de Cristo”“Jesús de Nazareth” o “La joya del Nilo” han sido algunas de las películas que han llevado a la gran pantalla la magnificencia de este bello e impresionante lugar declarado también Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Dunas, desierto, ciudades perdidas, el ardiente Sol, soledad y desesperación son algunos de los ingredientes mágicos que el cine encuentra en el viejo Ait Benhaddou y en la provincia de Ouarzazate.

Hoy, una fila de sacos de arena se abre camino entre las aguas de un pequeño torrente para, a modo de puente, dar paso a este lugar de belleza serena que solo una ciudad en mitad del desierto es capaz de despertar en nuestros sentidos.

Ait Benhaddou, la ciudad perdida.

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